lunes, diciembre 26, 2005, rallada de belga_seg a las 12/26/2005 01:29:00 a. m.
Te quiero a ti. Y ya está. Quiero que seas tú mi regalo… No te cubras de un papel absurdo para despistar; seré yo quien te envuelva de caricias. Te vestiré con los folios que cosen mis versos… Esos que son para ti; sujeto sin cara, sin cuerpo, sin alma, sin nada… sólo con la esperanza de que estás ahí… Escondido. Lo he leído en libros, lo he visto en películas, lo he escuchado en canciones… Sé que tarde o temprano tienes que ser mi regalo. Pero temprano ya pasó, y tarde… tarde está ahí. Lo puedo ver, y sin embargo a ti no te veo por ninguna parte. Ni siquiera cuando miro de reojo, intentando despistar tu audacia. Sigues tan difuminado como siempre.
Estoy harta de jugar al escondite. De pequeña me gustaba, sí… pero de alguna manera he crecido, y lo he hecho sin ti a mi lado. Creo que 20 años buscándote detrás de cada esquina mal doblada colgada de un brazo que no era el tuyo, de cada sonrisa mal interpretada, de cada gesto magnificado es suficiente.
Quiero que aparezcas ya. Quiero que seas mi regalo de Navidad. Me he cansado de gritar tu nombre en silencio, de no ponerte cara en canciones que tarareo sin cesar y lloro de vez en cuando, a pesar de que no significan nada, a pesar de que deberían ser indiferentes a mi ya golpeado martillo, a mi delicada aorta. Realmente no me puedo sentir identificada con ellas… no son mis historias. Dime que tampoco son las tuyas.
Si al menos hubiésemos jugado al escondite inglés… Te habría puesto cara desde el principio, y en el primer instante que hubiésemos cruzado una mirada, una palabra, te habría dicho: “te quiero, no me engañes, sé que eres tú”. Habría alargado un millón de veces mi brazo sin llegar a rozarte, pero te habría sentido cada vez más cerca. Jamás me habría equivocado al pensar que algún necio de los que se ha cruzado en mi camino y se ha reído de mis labios en sequía, podrías haber sido tú. Después de ese “te quiero” todo habría sido tan fácil como en las películas… Sí, lo sé… quizás he visto demasiadas… Te he imaginado tantas veces… Me he inventado mil conversaciones contigo… así que si alguna vez, cuando nos encontremos, te digo: “esto ya lo he vivido”, será porque siempre estuve contigo en sueños. A pesar de no ponerte boca, ni ojos, ni nombre, ni nada, solo esperanza.
Dime que quieres que yo sea tu regalo… Dímelo y estaré en tus manos al instante; sin papel brillante ni lazos… dispuesta a que seas tú quien me envuelva con besos, caricias y abrazos… Quiero que seas tú mi regalo. Y ya está. Te quiero a ti.


disco de la semana: "Cuarto Creciente" (Maldita Nerea)

canción: Aunque ni siquiera existas... "y se engaña con promesas, con promesas para nadie. Yo sé bien por qué se pierde, el se pierde por pensarte (...) aunque ni siquiera existas y no sepas cuánto vales"
 
miércoles, diciembre 21, 2005, rallada de belga_seg a las 12/21/2005 01:18:00 a. m.
Lo siento. Me equivoqué. No creo que sea justo obligaros a caminar por un estrecho pasillo cargado con cuadros, en el que sólo yo tengo facultades para determinar si en uno se utilizó acuarela o en otro carboncillo. No lo volveré a hacer. A partir de ahora, mis historias son vuestras; sois vosotros los que decidís, a partir de un punto de partida que marcan mis versos, el cómo, el cuándo y el por qué de cada una de mis historias. Lo confieso, tuve miedo de no saber qué escribir aquí y elegí como flotador, para no morir ahogada en esta piscina en la que todo el mundo parece saber nadar, ideas ya vertidas en un mar de palabras que dieron vida a un papel. ¡Nunca más!… a no ser de que alguno de vosotros me pida, casi suplicando, que le cuente la historia de “Lucía” o de “Sin hacer nada” o de “Déjame decirte”… de principio a fin… sino… repito, ¡nunca más!
Ahora he de buscarme un motivo para seguir escribiendo aquí, un flotador que no deje que me hunda, sino que haga que nade por encima del agua… nadar sobre la nada. Huir del típico tópico que lleva puesto el bañador de moda, con esas gafas de sol que ocultan una mirada que no sabe ver otra cosa que lo que se cruza de frente. No me considero una más; es más, soy una menos. No tengo ni reloj, ni tiempo, ni líneas equidistantes que cruzar. Camino como quiero, cuando quiero, y porque quiero. Y al caminar pienso; y al pensar voy haciendo espacio a nuevos pensamientos y voy tirando los viejos por el camino, para encontrar siempre el sendero de vuelta a mi cabeza. Sigo aquí, pero dime si te voy pareciendo diferente.
……………………………………………………………………..
(a María y a Bea)
A veces sonrío y tú no, y no lo entiendo. No entiendo por qué tienes que ser un espejo del resto; ponte delante mía, haz lo mismo que yo. Dime por qué si tú sufres, yo sufro contigo, y sin embargo, si yo río, tú te sigues empeñando en llorar… como ellos. Parece que solo quieres ver la mitad vacía del vaso. Ven, sumérgete conmigo en la que está llena; no hablaremos, sólo leerás mis miradas. Sé que eres capaz de hacerlo, porque si yo lo soy, todo el mundo puede serlo. Shhh no se lo digas a nadie, a veces yo también lloro, pero pronto seco mis lágrimas con tus sonrisas, o las suyas… No vale la pena llorar… Sé que es difícil que entiendas esta mirada ahora mismo, pero aún tienes algo de tiempo antes de subir a la superficie… No olvides que el aire vive al envolverse de tus carcajadas.
Te quiero regalar unas alegrías desde hace tiempo y no las encuentro en ninguna tienda. Me fastidia, porque tengo que hacértelas llegar antes de que termine el año, y estoy dispuesta a pagar lo que sea por que las veas antes de la primera uva que se cuele por tu boca. Quiero que sean como los pipos que yo quito para tragarlas más deprisa; molestas y omnipresentes. Quiero unas alegrías grandes, tan grandes que no te quepan en la sonrisa y tengas para dar y tomar a lo largo de los nuevos 365 días que se avecinan… Quiero esas alegrías pero no las encuentro por ninguna parte. Necesito que me ayudes, que me des una pista… ¿dónde están? ¿dónde puedo encontrarlas?¿qué forma tienen?¿a qué huelen? Dime algo y yo me encargo del resto… Si inevitablemente he de gastarme el poco dinero que tengo, en ellas, compraré un billete de tren con mis palabras para que lleguen hasta ti… pero las tendrás. Te juro que si me dices si hay algún lugar donde encontrarlas… las tendrás. Espéralas.
disco de la semana: "India" (Vega)
canción: India... "te esperaré, buscaré en tu sonrisa una ilusión, buscaré la manera de tener un momento entre tus brazos, el mejor de los abrazos, ese día en que tú vuelvas para no marchar jamás."
 
jueves, diciembre 01, 2005, rallada de belga_seg a las 12/01/2005 01:45:00 a. m.
Nerea tenía ocho años, era una niña delgada, menuda, de pelo castaño y ojos oscuros. Su expresiva mirada y la sonrisa que vestía siempre su cara, eran un fiel reflejo de la inocencia y la ternura que aún conservaba. No hacía mucho que sus amigos le habían descubierto el gran secreto de la Navidad, y mientras subía las escaleras recordaba con rabia aquel momento en el que estoicamente contuvo las lágrimas…

- ¿Mamá, para mi también hay?- susurró a su madre en un intento por que sus dos hermanos pequeños no escuchasen la conversación.
- Claro, mi vida.
Calló y siguió subiendo.
Su abuelo se adelantó a todos, y como acostumbraba a hacer, abrió con cuidado la puerta de la habitación.
- Shhh!- dijo- parece que sí que ha venido…
- ¡Bieeeeeeeen! – Todos los primos salieron corriendo a descubrir qué les había dejado Papá Noel aquella noche. Nerea también corrió.

Cuando sus manos alcanzaron el papel que dibujaba su nombre, se asombró. Estaba pegado a un extraño cuerpo negro, grande, más grande que ella. Lo miraba y miraba el papel, así una y otra vez. Sus dedos parecían quemarse al llegar a la cremallera que les ayudaría a desnudarlo. Se armó de valor, y temblando, con miedo por que no cayese al suelo y se rompiese, consiguió desenvolver su regalo... Estaba hecho de la madera más bonita que había visto en su vida... Aquello no era un regalo cualquiera, ¡era un tesoro! El cuerpo estaba vestido a la perfección para la ocasión; con sus seis lazos adornando su largo cuello… Era precioso. Pero esa preciosidad no era sino un impedimento al acariciarlo. Lo rozaba y él gemía. A penas lo tocaba, y el cuerpo se quejaba. Pronto, su madre apuntó a los dos desconocidos a terapias intensivas de convivencia, pero ni con esas consiguió que ambos empezasen a desear descubrir los secretos del otro. Se acabaron odiando… Ella aún tenía pocas heridas en el corazón, en su vocabulario aún no entraba la palabra sutileza, y él se sentía herido con cada golpe que niña y corazón le propinaban.

Pasaron los años y el cuerpo quedó relegado a un rincón, castigado frente a la pared. Nerea, rara vez se preocupó durante ese tiempo de retomar la posible amistad… Tenía otra gente en quien pensar… Hasta que esa gente decidió robarle los pensamientos y no darle otros a cambio… Nerea lloró y lloró desconsolada. Era otra de las muchas adolescentes incomprendidas en el mundo. Por mucha experiencia que tuviese, a Cupido se le seguía acumulando el trabajo. Nerea buscaba refugio en su almohada, pero ésta era un cuerpo inerte, participaba en sus sueños de forma pasiva, dormía, y bostezaba ante las dudas de la chica.

Un día de esos en los que las lágrimas formaban un tifón en su cuarto, Nerea escuchó un pequeño susurro que venía de una de las esquinas de su habitación. Se acercó al cuerpo negro, y en un arrebato de pasión, lo desnudó sin pensar en lo que había ocurrido años atrás. Se abrazó a él, y con cuidado le colocó uno de los lazos que aún conservaba de aquellas lejanas Navidades. Él dejó escapar un suspiro. Le colocó otro y el cuerpo suspiró de nuevo. Así hizo con los seis lazos, y con cada uno, él respondió aumentando la intensidad de sus suspiros. Le pasó un paño limpio y le acarició con suavidad. Se presentaron, y el cuerpo le dijo que le podía llamar guitarra o si lo prefería podía ponerle otro nombre. Había escuchado que los humanos hacían eso entre amigos, se cambiaban los nombres…

Fue el principio de una gran amistad que cada día que pasa, a pesar de las muchas discusiones que siguen teniendo de vez en cuando, se consolida más. A veces, Nerea se olvida de la palabra sutileza, y la golpea, arrepintiéndose segundos después…Pero a pesar de todo se quieren, y cuando Nerea tiene un secreto; del corazón, del alma, o simplemente de lo que queda grabado en su retina, a la primera a quien acude a contárselo es a ella, a su gran amiga, a su confidente, a su guitarra.


"Y hoy míranos, aquí estamos,
componiendo en una nueva habitación,
va sonando en la mayor,
y te cuenta los secretos del corazón...
Y míranos, con los años
he aprendido al fin a acariciarte
y así a poder dedicarte
esta canción"
disco de la semana: canciones varias de Tiza
canción: herida... "perdida, carente de sentido, abstracta, afable, erguida, impenetrable, introvertida inerte vida, agradecida, despegada, resentida... herida..."