viernes, enero 26, 2007, rallada de belga_seg a las 1/26/2007 01:16:00 a. m.
editado: para cambiar la foto...

La facultad tiene la facultad de sorprenderme a menudo… y no hablo de fórmulas extrañas para calcular el grado de dificultad de un texto, ni de la extrema dificultad de un examen acompañado de su complemento inherente, los apuntes; no. Ya no me acuerdo de cómo se llama, tiene canas, y desde mayo, que fue la última vez que lo vi, se ha dejado barba. Además, ahora que hace frío ya no viste como David Civera, ni tapa su sucia melena con un sombrero de cabaret. El otro día llevaba un gorro tan viejo y roñoso como él. Se acercó y comenzó a hablarnos. Pronto se fijó en mis gafas y me preguntó si quería deshacerme de ellas. Le contesté que no, que eran mi regalo de Reyes y que pretendía llevarlas durante mucho tiempo. Mis amigas se reían de reojo.Yo ya sé que él es poeta, filósofo, y cantante; lo contó el año pasado en una de mis clases, en la que se coló como se cuelan los gatos callejeros en los camerinos de las pescaderías. Así que ante mi respuesta, esperé que él contraatacase con cualquier verso pensado hasta los extremos más insospechados y cantado con esa voz de mendigo que lo único que pide es un poco de comprensión.
El pobre loco me dijo que él llevó gafas durante seis años, y que un día decidió quitárselas y quedarse mirando fijamente al sol. Pasaron los minutos, y a pesar de la gotera de sus ojos (la de su cabeza ya no tenía remedio) él no apartó ni un momento la vista del cielo. No se quedó ciego; sino no se habría dado cuenta de que yo llevo gafas. Me contó, con las pupilas brillando, que recuperó toda la vista… No le creí, pero sonreí, le dije que teníamos prisa, y me fui de ese edificio tan surrealista recordando cada detalle de la absurda conversación.
Aunque en Segovia estaba nevando, en Madrid hacía sol, y mientras volvía a la residencia, reflexionando con esa canción que tanto me recuerda a ti de fondo, miré hacia arriba. Pensé que igual el loco tenía razón. Pensé lo mucho que me gustaría pasarme horas y horas mirando al sol, a las estrellas, a la luna, a todos los cuerpos celestes que cuelgan del universo… todos esos que se resumen en dos letras: TÚ. Si pudiese contemplarte durante todo el tiempo del mundo, estoy segura de que dejaría de ser miope y empezaría a ver todo más claro y menos borroso. Porque si tengo la vista nublada es porque me sigues lloviendo aunque no llueva. Pero tú no te dejas mirar tanto, y yo no soy tan valiente como el pobre loco para mirarte mucho.Tu presencia me ilumina, pero no me conformo con eso; quiero mirarte alucinada, como una pobre loca, sin importarme lo que pueda venir después… porque me ciega más la oscuridad de mi soledad y me quema más la opacidad de las paredes, que cualquier rayo que apunta directamente de tu cara a mi pecho cuando te miro cuando me miras.


Canción de la semana: “Tres segundos” (Conchita)“me miras, sonríes y no sé si acercarme, quisiera desnudar tu pensamiento y lograr entenderlo. Y estoy a tres segundos de rozarme con tu mano, pero no debo, no puedo ni sé ya lo que quiero…”
 
jueves, enero 18, 2007, rallada de belga_seg a las 1/18/2007 01:19:00 a. m.

Si supiese llorar por fuera me habría pasado la tarde entera de ayer jugando a los barcos con los libros que tengo sobre la mesa, con los discos de la estantería, con la almohada, y con las zapatillas que descansan los pasos dados junto a la banqueta. Si supiese llorar por fuera, ayer se habrían producido tantos cortocircuitos en mi habitación, que 124 fuegos artificiales habrían iluminado el sexto cuarto del cuarto izquierdo. Así me habría hundido como el Titanic; poquito a poco, lentamente, pero emitiendo señales de fiesta… por falta de bengalas de auxilio. ¿para qué las quiero? Si a veces parezco yo más iceberg que patera… hasta que me meto en mi iglú, y entonces lo único que sé ser es un maldito esquimal desnudo, que se muere de frío porque no te tiene, porque no te abraza, porque creo que estás en el polo sur, yo debo de estar en el norte, y el maldito mundo nos separa.
Si supiese evitar llorar por dentro, ayer probablemente no habría tenido ganas de llorar por fuera, pero creo que eso es irremediable. Si escuchaba música, lloraba por dentro. Si leía cualquiera de esas frases en las que las letras parecen estar en relieve y pinchar, lloraba por dentro. Si caminando por la calle me cruzaba con dos personas dadas de la mano, lloraba por dentro. Si pensaba en ti, lloraba por dentro. Y aunque lo intenté, créeme que lo intenté, no dejé ni un segundo de pensar en ti… no dejé ni un segundo de llorar por dentro, y acabé con los huesos calados y los músculos húmedos…
Supongo que ayer fue uno de esos días en los que te echo más de menos y te necesito todo lo demás. Supongo que ayer fue uno de esos días en los que me gustaría tanto no haberte conocido como tenerte aquí conmigo… uno de esos días en los que hago auténticos esfuerzos por llorar por fuera y siempre termino haciendo esfuerzos por parar de llorar por dentro…

Esta mañana, después de haber soñado contigo por –ésima noche consecutiva, al despertarme e incorporarme, he notado estalactitas y estalagmitas en el pecho… así que si te pierdes por mis cuevas te hago un precio especial…


Canción de la semana: “El secreto de las tortugas” (Maldita Nerea y Delinqüentes)
“Cruzamos camino de la frontera, disfrutando a sorbitos la luna llena; ¿cómo no voy a mojarme si aquí dentro nunca deja de llover?
 
lunes, enero 08, 2007, rallada de belga_seg a las 1/08/2007 11:21:00 p. m.
“Destrozados” la palabra que definiría el estado en el que han quedado. Tengo tres opciones para arreglar las consecuencias del huracán que lleva tu nombre, y las tres tienen como título la palabra Paciencia.
La primera es paciencia para recomponerlos, para devolverles a su estado original. Para colocar poquito a poquito lo que había tardado dos décadas en ser creado. Miro al suelo y me mareo con tanta flecha y tanto epígrafe, tanto amarillo fosforito y tanto título en grande. Me dan vértigo las miles de piezas en las que han quedado divididos, como si fuera un puzzle gigante de esos que nunca me gustó reconstruir, precisamente, por falta de paciencia.
La segunda es paciencia contigo, pensar, desear, que tarde o temprano entenderás todo esto y que sólo habrá una solución; tirarlos desde cualquier ventana, usando una mano tuya y otra mía, o pegarles una patada y que salgan disparados. Y que una vez en el aire, mientras vemos desde el suelo cómo se alejan, no nos importe su destino, que a cada persona en el mundo le llegue un pedacito, y de golpe comprenda que es imposible volver a juntar todas las piezas. Que se contagien de nuestra indiferencia. ¿Sabes? No sé, a veces me da la sensación de que he llegado a tu vida un par de meses tarde y otras de que lo he hecho con uno o dos años de antelación. Después de algo, antes de todo… y cuando pienso eso suelo repetirme “paciencia, paciencia…”, una y otra vez, como si fuese la única oración que conozco; una que nadie me ha querido enseñar, una que yo misma he aprendido… “paciencia, paciencia”…
La tercera es paciencia conmigo, volver a lo de siempre, a seguir comprando millones de letras para regalártelas durante millones y millones de minutos, y ver al final que esto es un reloj de arena en el que el tiempo sube y baja, y baja y sube, pero nunca cambia, siempre es el mismo tiempo. Siempre los mismos momentos que se repiten, como si una vez llegado el final, tocase volver al principio. En definitiva, una paciencia sinónimo de rendición, de dejar que el tiempo lo cure todo... y es lo último que quiero, más que nada porque creo que contigo, y sólo contigo, eso va a ser imposible.
He pedido el comodín del público imaginario que sigue desde primera fila cada escena de esta especie de comedia-tragedia romántica, y ha decidido que debo descartar la primera opción, que debo quedarme esperándote o esperándome… y ¿sabes? Le voy a hacer caso. Te espero… me espero… y los trocitos, que los recoja cualquiera, que yo ya no los quiero.


Disco de la semana: Luis Ramiro
Canción: “Tiovivo”… “Remedios ha soñado esta noche con Alberto y Alberto sueña despierto con David, pero David no es feliz si no es contigo, y tu te pasas el tiempo con Raquel... (...) un clavo saca a otro clavo, y si tú te desesperas ten muy claro que el tiovivo nunca para de dar vueltas”