miércoles, mayo 30, 2007, rallada de belga_seg a las 5/30/2007 08:24:00 p. m.

Mido una sonrisa, o dos, o varias; cuando me haces sonreír, reír y cuando no tengo más remedio que callarme. Mido lágrimas de tristeza y de alegría de vez en cuando. Mido un una mirada con las cejas arqueadas y unos ojos que si se atreven a mirarte, brillan, se expanden y miden más de lo normal. Mido las palabras, los silencios, los puntos suspensivos invisibles en una conversación… Mido los gestos que hago y los que me guardo por miedo, porque muchas veces lo único que mido es el miedo que hay entre mi boca y tus oídos.
Mido las citas que me gustan de los libros que leo, las frases que atesoro de las canciones que escuché, que escucho y que, si me lo propones, escucharé. Mido un Dorian Gray y una rayuela sobre cualquier calle con adoquines. Mido una Amelie en la televisión mientras como palomitas, o simplemente mido la degustación de cada diálogo de la película. Mido la frase “sin ti las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer” y mi alucinación se queda sin medidas. Mido un partido de fútbol del Real Madrid; la desesperación si pierde y la euforia si gana. Mido siete, mido Raúl. También mido, desde que vuelven a ser buenos, los partidos del Caja, y mido el tiempo que he pasado y que pasaré sin tocar un balón… o tocándolo. Mido un paseo por Gran Vía y un vistazo a Segovia desde el mirador, un café en la Colonial y un icono que te saca la lengua en el msn.
Mido los viajes que hago, los que planeo, y los que me cuestan menos ganas que dinero. Mido una cena en un restaurante; cutre o elegante, qué más da, lo que más me hace crecer o menguar son las compañías. Mido una película en el cine ahora que está caro y que se puede considerar ocasión especial; porque me gusta medir lo especial. Mido un concierto en un bareto con mesas y buena música. Mido un desayuno a mitad de mañana. Mido frases filosóficas que escribo y ni yo misma entiendo. Mido mensajes cursis en el móvil, de esos que te hacen sonreír o llorar. Mido todos los discos originales que puedo comprar.
Mido todo lo que no entiendo… y lo que entiendo, y lo que empiezo a entender, y lo que he dejado de entender. Mido fe y mido paciencia. Mido una educación en un colegio religioso, en otro americano y en una universidad pública. Mido lo que me han enseñado y lo que he aprendido yo sola. Mido amigos de todos los tipos, razas, colores, sexos, sexualidades y sensualidades. Mido todos los abrazos que me han dado y que he dado.
Mido un periódico. Mido un titular pequeño al que le gustaría ser enorme, en mi vida y en la tuya. No mido una radio ni una televisión, porque mi voz mide poco y yo lo que mido, y lo que me gusta medir, es un bolígrafo y un cuaderno, o una pantalla y un teclado. Mido mi guitarra y tres canciones que te he escrito (hasta ahora)
Mido todo esto y alguna otra cosa que me habré dejado… y ¿sabes qué es lo más increíble de todo? Que en veintiún años de vida, sólo he conocido una persona en todo el mundo que esté hecha a mi medida… y eres tú. (dime que te pasa lo mismo conmigo...)


Canción de la semana: “Me gustas”…. (Patricio)
“Este mes de agosto vamos a Jerusalem, hay palmeras tropicales por Madrid. Ha dejado de nevar y mis pies van a contarte que: me gustas bombombombón me gustas bombombombón…”

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miércoles, mayo 23, 2007, rallada de belga_seg a las 5/23/2007 01:44:00 a. m.
¿Sabes? La cama parece enorme cuando se hace de noche. Sigue teniendo las mismas medidas, pero no sé, es deshacerla, meterme en ella, y da la sensación como si, de repente, se elevase al cuadrado el espacio entre sus bordes y mi cuerpo. Me hace gracia, porque de día he llegado a quejarme de lo pequeña que es… debe ser que soy una valiente de noche, y que la hora bruja me transforma y hace que me vea capaz de decirte (si estuvieses aquí) cosas como que te haría un hueco, que cabemos perfectamente, que me encantaría que te metieses conmigo y te durmieses abrazándome. Sólo eso; nada más. Que pegases tu respiración a mi espalda y tu brazo izquierdo a mis costillas, y que me hicieses cosquillas en la nuca con una fuerte espiración entre sueño y sueño, y me siguieses inspirando. Sólo eso; nada más.
Debo ser valiente de noche porque he llegado a escribirte algún mensaje que me ha hecho temblar de miedo al leerlo por la mañana, y que me ha recordado que las máquinas del tiempo no existen y que es imposible cambiar el pasado, que no puedo renunciar al momento en el que te volviste tan... Sí, definitivamente creo que soy valiente de noche, porque se me ocurre que ahora podría llamarte sólo para decirte “buenas noches…” y algo más, si me saliesen las palabras, porque si te llamase ahora ya no sé si sería tan valiente, a pesar de ser de noche.
Si ahora te pudiese llamar te contaría que esta mañana, mientras volvía de la facultad, he vuelto a imaginarme que había sido idea tuya lo de escribir con pintura sobre el suelo: “estoy”…………… “contigo”……………. “a cada paso”………….. “sonríe”. Pero es absurdo, tú no conoces ni los tres primeros pasos que doy cada día; ¿cómo vas a conocer el camino entero? Es bonito saber que quedan personas increíbles sueltas por el mundo, aunque a mí sólo me importes tú.
Te contaría que mientras imaginaba eso, iba pensando en lo mágico que es escuchar Comptine d’un autre été en días de primavera tan oscuros como el de hoy, en los que el viento eleva las pocas hojas que hay sobre el suelo y envuelve todo de melancolía (de existir, melancolía de vivir con la memoria de lo que…). Y te susurraría, para que ni las fotos de mi habitación se enterasen, que después de la magia de Yann Tiersen llegó a mis oídos otro tipo de… vaya ya iba ser valiente de noche otra vez. A veces consigo silenciarme las ganas, a pesar de que, como he oído hace un par de horas a Rebeca Jiménez, “hay cosas que no se pueden controlar”.
Miro de reojo la cama aún hecha. Me da miedo meterme tan sola y ya no sé si soy cobarde, si soy valiente, o si, sencillamente, soy idiota tanto de noche como de día.


Canción de la semana: “Mi isla interior” (Tiza)
“Vivo en la isla de mis intenciones, no tengo por qué dar más explicaciones de lo que no tengo, de lo que no valgo, de todo lo absurdo, de lo que no canto; vivo en mi isla vacía de gente en la que no importa decir lo que sientes… la vida a veces es como un naufragio y terminas en medio de nada y de algo”

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martes, mayo 15, 2007, rallada de belga_seg a las 5/15/2007 11:15:00 p. m.
un día de nieve en Segovia...


Yo no quería conocerte. Supongo que para ti, yo era alguien indiferente. Nos presentaron una vez antes de un concierto y nos dimos dos besos de esos que se lleva el aire justo en el preciso momento en el que salen de la boca; de esos que ni rozan las mejillas. Recuerdo que te dije que escribías genial. Te puedo asegurar que eso fue mucho más sincero que mi “hola, ¿qué tal? Encantada”. Aquella noche no me despedí de ti, y tú de mí tampoco.
Pasaron un par de meses y yo ni recordaba tu cara. Entré en el aula, como cada jueves, con la mirada perdida en el ventanal rectangular. Me acuerdo de que aquel día me acompañaba mi guitarra. Ese mismo sábado daba un concierto, y alguien muy especial, me iba a acompañar cantando mi “Lucía”, que no es tan grande como la de Serrat, pero que para mí es mucho más importante. Había quedado en su casa después de clase. Me hiciste un gesto con la mano y miré hacia abajo. Me preguntaste “qué tal”, y, mientras te contestaba, pensé “¿quién es esta tía?”. Entonces te vi el piercing y por fin supe quién eras. A partir de ese momento, y a pesar de lo poco que pisaste la facultad (para no variar) durante el cuatrimestre que duró la optativa, te convertiste en la mejor compañera de mesa que he tenido en toda la carrera. Me sigue pareciendo alucinante tu forma de escribir, e incluso coger notas, utilizando una pluma… ¿cómo lo haces para que te quede tan bonito? Es una pena que sea yo quien te tenga que dejar los apuntes… ya sabes que mis letras en bic son “la plebe” al lado de la aristocracia de las tuyas.
Ha pasado un año y poco, y he pasado de considerarte la mejor compañera de mesa de la carrera, a una gran amiga que me ha enseñado muchas cosas, entre ellas, a ser mejor persona. Sé que a veces sacarme palabras ha sido más difícil que adivinar las soluciones de aquellos suddoku que hacías justo antes de entrar en clase, pero bueno… para eso siempre has estado tú, que se te da mejor hablar y hablar y hablar y hablar…. Y hablar.
El otro día, mientras miraba de reojo a la Moleskine que me regalaste, me di cuenta de que te ibas, me enteré realmente de que te ibas… Aunque no hayamos tenido demasiado tiempo para vernos, sé que lo sabes, te voy a echar mucho de menos. Espero que no te olvides de mí, y hoy sí, te digo con las 9 letras y de corazón… ENCANTADA de haberte conocido.
Ahora entiendo por qué coleccionas pies… dejas huella.
Que te vaya bonito…


Disco de la semana: “Desorden y amor” (Lantana)
Canción de la semana: “Frágil”…. “Tan frágil, a veces soy tan frágil, soy casi intocable, y se me cruza el cable por falta de definición”

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lunes, mayo 07, 2007, rallada de belga_seg a las 5/07/2007 12:55:00 a. m.
"Desperated song... I want you to be the one... paparapapapapapa..."

Y una vez más te sigo escribiendo. Te escribo a gritos de esperanza. Te juro que hago intentos por cambiar el monólogo, por sintonizar otro soliloquio que no seas tú, pero al final siempre me ganas. Me ganas y lo peor es que no pierdo, o no me doy por perdida. Ahí sigo, con la mirada medio escondida cada vez que nos vemos, con la rabia disimulada cuando hago que entiendo y no entiendo nada, con las lágrimas haciendo cola en las esquinas de mis ojos cada vez que nos despedimos de esa manera tan extraña en la que siempre nos despedimos cuando nos despedimos.
Lo sé; soy una cobarde. Podría terminar con todo esto en cualquier conversación a solas… decirte que puedo desaparecer de tu vida para no incomodarte, para no complicártela, para no terminar haciéndonos daño y haciendo daño al mundo, que supongo que, al final, las cosas que no ocurren y que deberían ocurrir tienen ese mismo maldito motivo. Sería algo complicado, pero podría intentarlo. Al fin y al cabo, antes de conocernos no nos conocíamos, ¿no? Tendría dos opciones; regresar a mi vida “antes de” o simplemente hacer otra vida en la que no tuviese que cruzarme contigo… y no sé qué sería más difícil. Bueno, sí lo sé, la despedida.
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El jueves, a primera hora de la mañana me repetí este monólogo desesperado que hoy escribo a primerísima hora de la madrugada del lunes y que cada día me empeño en cantarme. Todos los días la misma canción. Me lo repetí frente a unas piedras que llevan aguantando más de dos mil años el peso del mundo… Sé que no es la primera vez que lo escribo, pero me encanta llegar hasta el final de las escaleras, alargar el brazo rozando la plaza del Azoguejo, y darme cuenta de que, desde ahí, si apretase la mano con todas mis fuerzas, podría llevarme por delante a cualquiera que intentase hacerme daño; incluso a cualquier coche que hiciese esfuerzos por atropellarme. Es el único lugar del mundo desde el que me siento mucho más grande que él… y eso me da la suficiente esperanza como para seguir escribiéndote a gritos, seguir hablándote a gritos… aunque sea en silencio. Respóndeme algún día…


Canción de la semana: “Imaginarte” (Lantana)
“Y me peleo porque dicen que el que algo quiere algo le cuesta y ese fantasma no me deja, y yo me canso de luchar”


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