viernes, julio 27, 2007, rallada de belga_seg a las 7/27/2007 02:13:00 a. m.

- Ya se despide... ¿qué opinas?
- Que eres tonta de remate, y que me estás haciendo daño. Mucho. Que cada pedazo duele más que el anterior.
- Lo siento. Ya sabes que nunca se me ha dado bien esto.
- Me partes en mil cada vez que te callas y no dices nada. ¡joder! ¡Que tienes veintiún años! Que ya es hora de que dejes de tener miedo a tus propios sentimientos, que yo no tengo la culpa de que a ti te plantasen encima de la cara la boca que yo no tengo. Con lo fácil que sería decir, simplemente; “nunca nadie me ha hecho sentir lo que me haces sentir tú”.
- Ya… si yo…
- Ni yo ni nadie. Que son doce palabras. Doce. Dices que “te quiero” es demasiado sencillo y cuando te lo complico un poco, cuando quiero que digas algo mucho más sincero, vas y te parece extremadamente difícil de pronunciar. Yo te juro que no sé lo que voy a hacer contigo… o conmigo… que como me sigas destrozando voy a dejar de responder.
- Igual estaría mejor sin ti… sin sentir… sin querer… sin amar, que no es lo mismo, y que es lo que me está matando…
- Querrás decir que me está matando a mí. Ya te cargaste al izquierdo a base de enamorarte todas esas veces y mantenerlo en secreto…
- ¿Enamorarme? Debía ser un corazón muy frágil, porque ahora es cuando me estoy dando cuenta de que todas esas veces, como tú dices, nunca estuve enamorada. No era lo mismo. No sentía lo mismo. Siempre todo empezaba en un “mira, pues es buena persona”. Siempre acababa encontrando alguna complicación externa que se imponía a lo que me hacían sentir, si es que me hacían sentir algo. Y todo se acababa y buscaba otra buena persona que pudiese arreglar mi vida.
- En eso te creo… Esta vez es distinto… hasta yo lo estoy notando. La forma en la que me acelero cuando está delante no es normal… Pero niña, ¿se puede saber qué te hace?¿qué tiene de especial esta vez?
- Todo. Desde el principio. Todo ha sido especial. Todo es especial. Todo es diferente. Increíble. Todo lo que antes me podría importar, lo que me podría plantear… deja de existir, deja de ser un problema. Pregúntales a los ojos; tú sientes el impacto de esa sonrisa, pero ellos lo ven y… no sé, ¿por qué hay que encontrarle a todo una explicación? ¿por qué quieres que te dé una razón lógica? Es y ya está. Pasa y no puedo evitarlo, y creo que precisamente cuando no puedes evitar algo es porque es una fuerza mayor, incontrolable, imparable; y de lo único que tienes la certeza es de que es de verdad… Lo único que me apetece es estar donde está, ir donde va, encontrar cualquier excusa para poder cruzarnos... ¿Te fatigas mucho cuando se acerca?
- Tranquila, ya me tengo medido el pulso. Me he convertido en un auténtico velocista. Igual hasta me llevan un día a participar en un mundial de corazones… desde luego deben quedar pocos tan peculiares como yo por el mundo. Mira que eres cobarde…
- ¿Crees que un día dejaré de insinuar las cosas y seré capaz de decírselo?
- Yo no sé qué más hacer para que se lo digas… al menos me queda el consuelo de que no fue difícil convencerte de que lo que sentías era “esto” y no “lo otro”.
- A veces se vive mejor en la propia ignorancia… ¿no crees?
- A veces las personas encuentran en sí mismas el mejor destinatario de sus mentiras… eso es lo que creo.


Canción de la semana: “Dime ven” (Motel)
“Dime que me crees, dime que me crees, dime que sientes cuando me ves, o cuando me voy, cuando no estoy… dime ven, ven, dime ven, ven, dime… Dime otra vez nunca te olvidé, dime que quieres volverme a ver sin importar lo que vendrá…”

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jueves, julio 19, 2007, rallada de belga_seg a las 7/19/2007 01:06:00 a. m.
Cuando te digo que te echo de menos lo digo de verdad. Ojalá lo dijese por cumplir, ojalá fuese esa frase que se cuela en los mensajes cuando queda espacio por rellenar y el gastarse dieciocho céntimos en un “a ver cuando nos tomamos algo” parece una ruina, o cuando queda espacio por rellenar y el tan recurrente “tecueme” no hace demasiado bulto. No. Yo a ti te echo de menos de verdad. Además, ya sabes que yo nunca te digo que te quiero. Me parece tan fácil decirte algo así que me niego. Por eso un día te escribí más que palabras en inglés… y yo sé que lo entendiste. Seguro que lo entendiste. Me gustaría pensar que lo entendiste. Te echo de menos. Mucho. Demasiado. No sé dejar de acordarme de ti y a veces me gustaría que alguien me enseñase a hacerlo, y otras, las más, pienso que echarte de menos es lo más increíble que me ha pasado en el último año… y me gusta. Me encanta pensar que eres tan increíble que quizás nunca te encuentre una explicación, pero seguramente nunca deje de echarte de menos.
Cuando te digo que me muero de ganas por verte lo digo también de verdad. Me muero, se me acaban las fuerzas de pensarte y me vuelvo tan débil que me tengo que acostar a las nueve y treinta y siete minutos de la noche; como ayer. Y entonces te sueño, y las ganas por verte crecen y se expanden hasta que llegan a mis dedos, que me ahorcan poco a poco escribiendo cosas como éstas; como las que llevo dejando pensadas en cualquier papel desde que te conozco. No verte es un suicidio a largo plazo a manos de mis propias manos. Me muero de ganas por verte. Y darte un abrazo. Y pensar que ojalá el tiempo se parase en ese preciso instante. Y no separarme de ti para no tener que volver a morirme de ganas por verte… porque siempre acabo resucitando.
Cuando no te digo nada no lo digo de verdad. Espero, pero en realidad me desespero. Permanezco en silencio y te lo estoy gritando todo; todo… o casi todo. Me hago la despistada y en realidad estoy pendiente de cada uno de tus movimientos, y de los míos, que son mucho más difíciles de controlar. Y busco pacientemente el hueco perfecto para colarme en la pista de aterrizaje, pero siempre intuyo que terminará en accidente y me niego a que alguien tenga que leer en voz alta lo que dice mi caja negra. Así que no arriesgo y me quedo donde estoy… o sí; ni siquiera sé si sigues leyendo esto.
Me dices que me echas de menos y te creo. Me dices que tienes ganas de verme, que no es lo mismo que morirse pero que puede ser estar a un paso del coma, y te creo. A veces no me dices nada y entonces… se me acaba la fe por momentos.


Canción de la semana: “Todavía” (Tiza)
“Ya lo sé que no es fácil a veces hacerme la muerta en tu vida, que si floto por dentro es para recordar que estoy viva… navegando por cada recuerdo, pasando los días contigo a mi lado sin estar a tu lado… todavía”

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domingo, julio 08, 2007, rallada de belga_seg a las 7/08/2007 12:15:00 a. m.

Eres mi buena suerte. No necesito nada más en el mundo que un abrazo tuyo para saber que la fortuna no se compra ni se vende en forma de boleto, que da igual el número de gatos negros, par o impar, que se puedan cruzar en mi camino a lo largo de un día, que no importa si un acontecimiento importante está enmarcado en el martes y trece de cualquier calendario… que, al fin y al cabo, qué más da que hoy haya sido 7 del 7 del 07; mi número favorito repetido en fila india. Eres mi buena suerte y estás aquí, a unos metros de mí, dispuesto a hacer cualquier cosa que yo haga por el simple hecho de que lo he hecho yo. Eres mi buena suerte; no necesito nada más.
Hoy ha sido un día especial porque es especial despertar con tu cama deshecha al lado de la mía, bajar a buscarte al cuarto de estar, darte un beso de “buenos días” y que tú me cojas de la mano y me hagas correr escaleras arriba hasta la cocina para no perder ni un solo segundo del especial de Harry Potter mientras desayunas el cola cao que te he preparado. Es especial ducharte y calarme los pantalones mientras tú sueltas una carcajada al ver en el espejo la cresta que te he hecho con el champú. Es especial hablarte de los dibujos que yo veía, enseñarte quién es Vegeta y justificarte por qué te pareces a él en ese preciso instante. Tiene que ser un “bien de ojo” que me mires con esos azules tan azules que tú tienes y que me pidas que te deje esos pelos y yo te diga que no, que hay que aclararlos… y volver a empaparme los pantalones.
Es especial ponerte la toalla alrededor y frotarte fuerte para que te seques mientras te abrazo y te beso las gotas de agua que se han quedado colgando de tus orejas y tus mejillas. Es especial vestirte y peinarte, despeinándote con las manos cada uno de tus pelos finitos y rubios. Tiene que ser buena suerte que muevas el cepillo de dientes en la misma dirección que yo y que, justo cuando yo pongo el intermitente y cambio de sentido, lo hagas tú también. Por no contarte lo especial que es que te acurruques sobre mí, mientras nos reímos con un ogro verde que sale en la tele. Contigo se hace especial hasta que me cuentes lo que va a pasar en la siguiente escena, porque así yo tengo preparado el enfoque y el zoom de mi mirada y atrapo hasta el último resquicio de tus carcajadas.
Es buena suerte darte un vaso de agua, acostarte, taparte con la sábana y decirte que te tienes que dormir… es inmensa la suerte que tengo de poder verte soñar, habiendo conseguido que sin protestar cierres los ojos… Buenas noches y buena suerte... mi buena suerte.


Canción de la semana: “Nada” (Vega)
“sigo en el empeño de querer sacar lo bueno, aunque a veces se me enquiste algún matiz; dicen que no hay prisa pero a mí me da la risa, tras el choque de tranvías ya no hay nada, nada… que se acaba la partida y no encuentro la salida, necesito esa luz que no se apaga”

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