viernes, agosto 24, 2007, rallada de belga_seg a las 8/24/2007 01:41:00 a. m.

Voy a hacer un esfuerzo por no seguirte con la mente por toda la ciudad. Me pararé en cada semáforo en rojo y miraré alrededor, con total atención y la clara intención de encontrar cualquier detalle que me haga retrasarme unos segundos, los suficientes para perderte de vista, al menos durante el tiempo que me queda de estar despierta; una vez que toque la almohada, lo siento, no dependerá de mí. Pídele cuentas a un tal Subconsciente, dicen que es el que manda; aunque a mí, más que mandando, me está matando.
La calle está vacía; se nota que es jueves de verano porque no hay universitarios de fiesta. En ese edificio sólo están despiertos los vecinos del tercero derecha. Seguro que es una pareja de abuelitos de esos que se acuestan muy tarde y se levantan muy temprano, y están viendo el programa ese de tele5 en el que iban a hablar de Madonna y Antonio Banderas; sólo se ve una luz azul y blanca que se enciende y se apaga tras las cortinas, sobre un fondo negro. Me apuesto lo que sea a que la mujer está atenta a todo lo que dicen, a pesar de tener que escuchar entre pregunta y pregunta, los ronquidos intermitentes de su marido, que se habrá quedado dormido en el sofá. Una chica cruza el parque cabizbaja; debe de ir escuchando música, porque va dándose golpecitos en la pierna con dos dedos de la mano derecha, como siguiendo el ritmo, y de vez en cuando no puede evitar que la boca se le abra en las o’s al susurrar la canción. La música tiene efectos tan increíbles que hasta le debe de estar abrigando, porque lleva un polo de manga corta y, pese al frío de otoño que hace, parece no importarle. Unos metros más atrás aparece un chico; tendrá unos diecisiete años y va perfectamente peinado con una cresta coronando su cabeza. Camina rápido, algo encogido, adelantando un hombro primero y después el otro; tiene muy marcada la nuez y muestra al vacío una sonrisa perfectamente ensayada mientras habla por teléfono. Ya ha conquistado a otra.
Aquí hay un paso de cebra; como no viene nadie por detrás, me paro y sigo ganando distancia. Una pareja cruza y se adentra en otro parque, mucho más oscuro que el anterior. En el camino al delirio, él le pellizca el culo y ella le pega un mordisco pequeño en el cuello; se ríen y se pierden entre los árboles. Momentos más tarde, un hombre pelirrojo, con una barba sucia y mal cortada, sale de la oscuridad con un cartón de vino en la mano izquierda. Con la derecha, levanta el dedo índice, pidiéndole la vez al cielo, mientras se le oye gritar algo en un idioma que poco tiene que ver con el castellano. Está enfadado. Parece molesto, como si la pareja hubiese ocupado su espacio y él tuviese que pagar un precio por su soledad, transportable a cualquier rincón.
El Acueducto y la muralla se apagan de repente. Son, junto al Alcázar y la Catedral, las grandes Cenicientas de esta ciudad. Aquí pocos dan ya la hora; cada uno hace lo que le da la gana, como ese niño que se cree pitcher del mejor equipo de la MLB y va tirando piedras mientras baja la Vía Roma por la acera de la izquierda. No tendrá más de once años y sabe a la perfección el camino de vuelta a casa, aunque lo alargue hasta las tantas, mientras deja pasar el tiempo escupiendo a los adoquines impares del suelo.
La ciudad parece tan aburrida así…En la pantalla del ordenador, el naranja ha dejado de parpadear… y a mí se me caen los párpados de sueño…


Canción de la semana: “Relocos y recuerdos” (Luis Ramiro)
“seré la excepción, mi dolor no lo cura el tiempo; no estoy loco, estoy reloco por vos, no estoy cuerdo es el recuerdo de tu voz”
 
viernes, agosto 17, 2007, rallada de belga_seg a las 8/17/2007 01:45:00 a. m.
Te reto a que me definas. Imagínate que soy una palabra, que estoy dentro de un diccionario particular, un diccionario que sólo entiendes tú; ¿quién soy? ¿qué soy para ti? ¿Cuántas acepciones tengo y cuántas conoces? ¿De cuántas tienes tan sólo una ligera idea? ¿A partir de cuál de ellas puedes vivir en la ignorancia, y aún así ser feliz? Te reto a que intentes ponerme una etiqueta de lo que soy para ti, en ti. ¿Quién soy yo cuando hablas de mí?
No soy una conocida; cuando me ves, sonríes de verdad, sonríes con la boca y con la mirada, no lo haces por cumplir con la estúpida religión del cinismo de la que todos hemos sido practicantes alguna vez en la vida. Tienes mi número de teléfono y no sólo lo utilizas cuando necesitas pedirme un favor. Yo tengo tu número de teléfono. Te llamo por tu nombre desde el primer día y no porque lo lea en un documento, sino porque creo que tu madre te lo puso por algún motivo.
No soy tu mejor amiga ni tu mejor amigo; no soy a quien llamas para contarle tus males y bienes de amores, ni conozco cada paso que has dado en tu vida desde que empezaste el colegio hasta que terminaste la carrera. Tampoco eres tú a quien yo llamo, ni conoces todas esas historias que construyen mi pasado. Ninguno de tus primos y primas sabría quien soy si se cruzasen conmigo por la Calle Real, y yo tampoco sabría decir a qué miembro de tu familia he visto mientras compraba el pan o el periódico. Desconozco los viajes que has hecho y la gente que, a lo largo de tu vida, ha supuesto una pieza del puzzle que te da forma. Tuve que preguntarle a alguien qué día naciste para poder felicitarte el día de tu cumpleaños.
No soy eso que la gente llama “novia” o “novio”; no te llevo a pasear de la mano por las calles más conocidas de la ciudad, (como está escrito en los manuales de las parejas corrientes) ni tengo la necesidad de llevar una foto tuya de fondo de pantalla en el móvil para acordarme de ti. No te invito a comer los domingos a mi casa con mis padres, ni te llevo al cine los viernes por la noche para ver la película que sea. No tengo un cupón de besos que rellenar cada día, ni un inventario en el que queden reflejados los “te quiero” que te debo y que me debes. No cuento los días, meses y años que llevo a tu lado…
No soy nada de esto y sin embargo soy algo para ti.¿Amiga especial?¿Cuántos grados de especialidad hay en tus acepciones? ¿En cuál estoy yo? Soy quien sabe que estás mal o bien sin tener que preguntar, soy quien comparte tus gustos y quien conoce mil cosas sobre ti que nunca me has contado, soy a quien más de una vez has admirado, soy quien más de una vez te ha admirado, soy quien supo qué regalarte por tu cumpleaños y quien (creo) sabe cómo emocionarte y sorprenderte sin necesidad de marcas en un calendario. Soy quien sólo te llevaría al cine para ver la mejor película del mundo, aunque cada viernes hubiese una nueva mejor película del mundo en la cartelera. Soy de quien podrías hablar horas y horas sin cansarte y soy quien podría escribir miles de soliloquios sobre lo que me haces sentir, faltándome siempre tinta para un punto final. Soy palabras que te recuerdan a mí y frases que no te dejan olvidarme, soy de quien se ríen las canciones y tú de quien no paran de hablar hasta las paredes.
Y ahora te reto… defíneme, búscame en tu diccionario y dime qué y quién soy para ti… Y si me lo pides, paso página…


Canción de la semana: “4 besos” (Tiza)
“El tiempo no es la cura para durar mas de lo que dura, y dura es la caída cuando te me vas. Nada de lo que me digo suena visceral y todo lo que pasa se me pasara al final… he renunciado al delito de pensar para callar”
 
sábado, agosto 11, 2007, rallada de belga_seg a las 8/11/2007 01:43:00 a. m.

No me puedo creer que te queden sólo cinco días. Te voy a echar de menos. Mucho. Muchísimo. Aún no sé de qué manera ni en qué momentos, pero sé que voy a hacerlo, te voy a echar de menos. Hay cosas que se ven venir de lejos, y yo, aunque no te lo creas, he preferido no abrir mucho los ojos para no darme cuenta de que en menos de una semana estarás a miles de kilómetros de casa. Me ha gustado mucho que me enseñes esas fotos de tu nuevo país, es precioso; parece de cuento de Navidad. Sólo espero que no te pierdas por sus calles, que da la impresión de que hay muchas y muy grandes, como en Madrid, pero allí no hablan español y quién sabe, igual ni siquiera salen a la calle cuando hace tanto tanto frío. También espero que ni siquiera la nevada más grande que pueda caer allí te retenga para volver. Porque te necesito aquí. Mucho. Muchísimo. Aún no sé para qué ni en qué momentos, pero sé que lo hago, te necesito.
¿Sabes? Cada vez que pienso que te vas allí sola, sin papá, sin mamá, sin Luis, sin mí… cada vez que lo pienso y cada vez que se acerca el momento, me pareces más valiente. Sigues siendo una pijita; tus collares, bolsos y pendientes me siguen pareciendo una horterada, y muchas veces me sigue dando la sensación de que las cosas que te hacen feliz (como el otro día cuando me dijiste que habías conseguido engañar al chico de la barra al partir la consumición en dos), son bastante absurdas, pero eres valiente. Y yo no. Y con eso ya ganas muchísimos más puntos de vida. Te envidio. Te envidio porque sé que vas a llegar allí y no vas a dejar que el mundo te coma, te lo vas a comer tú a él. Y me alegro, porque si alguien te hace algo yo cojo un avión privado si hace falta y saco la valentía de las entrañas, de donde ni siquiera existe. Ten cuidado. Mucho. Muchísimo. No te fíes de nadie y no dejes que nadie se fíe de ti.
A partir del jueves voy a tener el coche blanco para mí sola; nadie va a dar puñetazos en la pared cuando coja la guitarra a las cuatro de la tarde; nadie me va a repetir lo rara que soy ni me va a dar consejos de lo que debo o no debo hacer con mis amigas de la residencia; nadie va a invadir la encimera de mi habitación en cuanto desaparezca; nadie me va a decir que me arregle un poco cuando salga por Madrid; nadie me va a reprochar que no le cuento nada de mi vida; nadie me va a llenar la maleta de ropa sucia algunos viernes; nadie me va a decir que soy una chivata; nadie me va a echar la bronca porque haya cogido las planchas del pelo y el secador y no los haya devuelto a su sitio; nadie va a ir al baño en el momento preciso en el que hay que poner o recoger la mesa; nadie va a acaparar el cuarto de baño durante horas y horas… pero nadie va a hacer tampoco de hermana pequeña. Y eso… eso lo voy a echar de menos. Mucho. Muchísimo. Aún no sé de qué manera ni en qué momentos; quién sabe, quizás cuando lo haga, coja el metro, me vaya al Ikea, y me ponga a mirar por una de las ventanas de la decoración… a lo mejor allí te siento más cerca y puedo llegar a hacer que me veas sacándote la lengua…
Me quedo con tus zapatillas viejas, tú llega pisando fuerte.
Cucurrucucú Paloma… cucurrucucú Jeg elsker deg (está en noruego… pero digo yo que en algo se tiene que parecer al sueco). No des mucha guerra.


Canciones de la semana: “Y sin embargo” (Joaquín Sabina)
“Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño”
 
viernes, agosto 03, 2007, rallada de belga_seg a las 8/03/2007 12:53:00 a. m.

Todo lo que pudiera decir se resume en una palabra; sobro. Sobro en muchas partes; quizás en tu vida no, pero sí en tu corazón, en ese corazón… supongo. Suena de fondo “ain’t no sunshine when she’s gone” y la gente de bien habla a escasos metros de mí; sin respetar la música, sin respetar la luz de la luna con el brillo que desprenden sus móviles de última generación, sin respetarse ni siquiera a ellos mismos. Y yo a punto de llorar. Sobro aquí y en muchas partes. El mundo está lleno de gente absurda. Míralos; si los desnudasen, a la gran mayoría no les quedaría ni la sonrisa falsa con la que visten sus bocas.
Nadie aplaude; ni cuando suena una bossa ni cuando suena un blues. La novia del cantante lo mira emocionada… enamorada. Las personas enamoradas tienen una sonrisa especial, distinta, inexplicable, mágica. Ella la tiene. Y él también, cuando la mira y se ve incapaz de sostener su mirada, porque si lo hiciese, quizás no sostendría la nota. El pie del cantante se mueve haciendo giros. Todo es tan circular alrededor, que aburre. Círculos y círculos de gente hablando sobre cosas de las que ni siquiera quieren hablar. ¿Psicodélica ha dicho? ¿la música psicodélica? A mí me parece preciosa.
Sentada aquí, habiendo perdido la compostura- porque me da igual si a alguien no le gustan mis zapatillas desgastadas y mis vaqueros anchos- enfrente de ellos, es en el único lugar de este ambiente tan artificial donde creo que ahora mismo no sobro.
Y te busco. Te busco. Te busco. Y no vienes. De un momento a otro rompo a llorar; como siga cantando así y yo siga pensando en ti, rompo a llorar. Los folios del cuaderno quieren pasar página, pero yo no puedo. Ahora se queda solo el pianista y toca un vals precioso. De repente cualquier bossa tiene la letra de aquella que tradujiste.
Sale una mujer con su falda voluptuosa, se sitúa enfrente del escenario, ni siquiera mira dónde está enfocando y saca una foto. Señora, la música suena y se siente, no se puede captar con una cámara, y menos de esa manera. Son las once y sólo tengo hambre de llorar. Sobro en tantas y tantas partes…

Disco de la semana: música de Yann Tiersen… piano piano…