lunes, octubre 22, 2007, rallada de belga_seg a las 10/22/2007 12:19:00 a. m.
me toca a mí agarrarte fuerte...


Si sigo aquí, te voy a cuidar. Tengo ganas de enseñarte que hay marcas mucho más allá de las que pueden batir unas zapatillas de marca, gente que merece la pena a pesar de sus peinados, y formas de vivir en las que nunca tendrás la sensación de que cada día es un sin vivir. Me apetece ser la hermana mayor que quizás nunca he sido contigo. Quiero cuidarte y protegerte, porque a pesar de ser mucho más fuerte que yo, eres muchísimo más frágil también y… ¿no te fijaste cómo al volver de Bélgica, en todas las cajas en las que ponía “frágil”, había escrito en grande “atención!” o “cuidado”? Cuando seas tú el que se mude, yo voy a prestar atención para que no te pase nada, para que nadie te haga daño; yo te voy a cuidar. Te lo prometo. Te voy a coger de la mano sin rozarte y no te pienso dejar caer, que ya has tropezado bastante.
Me apetece enseñarte mi Madrid; que sacrifiques una noche de Pachá para dejarme que te invite, con el mismo dinero que te gastarías en una copa, a una cerveza (ya serás mayor de edad y ahí no podré decir nada) y a un poco de buena música que nada tiene que ver con la pachanga, sentados alrededor de una mesa con una vela en el centro. Que luego decidas volver ya es cosa tuya… aunque reconozco que me haría muchísima ilusión que quisieses repetir; pero bueno, eso ya es suponer después de lo supuesto, y mejor ir poco a poco. Te voy a llevar a un millón de sitios más… ya verás.
No me malinterpretes, no pretendo que te vuelvas tan raro como yo, sólo que descubras otros lugares diferentes a los que probablemente te lleven los amigos que hagas. Sólo te pido una cosa; prométeme que esos amigos van a ser de los de verdad, no de los que se ponen una cara y al darse la vuelta tienen la careta de payaso con la que nacieron… que de esos ya has tenido bastantes, ¿no crees? No, seguramente ahora no lo creas… Confío en ti; sé que un día vas a ser como la manzana que le cayó a Newton en la cabeza y con el golpe al caer te vas a dar cuenta de todo. Tiempo al tiempo. Eres un chico inteligente, sólo hace falta que te lo empieces a creer; que te lo creas de verdad y no demasiado, que no es lo mismo…
Cuando vengas a Madrid, si sigo aquí, si me he mudado a un piso, me vas a cuidar. Tengo ganas de que enseñes a mis amigos lo bien que cocinas, lo cariñoso que puedes llegar a ser cuando el Luis de siempre se come al Luis de moda, y la sonrisa tan bonita que tienes (¡ya quisiera la chica esa tener un novio tan guapo como tú!) cuando no permites que te amarguen la existencia y endulzas la del resto. Me apetece que seas el hermano pequeño que quizás pocas veces te he dejado ser conmigo.
Te doy un año para que vengas a Madrid… voy preparando el terreno.


Canción de la semana: “Te queda mi amor” (Rebeca Jiménez)
“Me desperté cogida de tu mano y tuve claro que empezaba bien; acostumbrada a los caminos raros, cambió mi suerte cuando te encontré…”
 
miércoles, octubre 10, 2007, rallada de belga_seg a las 10/10/2007 10:39:00 a. m.

23:11

Tiemblo cuando llega esta hora. Tiemblo y a veces me sorprendo a mí misma rezando, orando por dentro. Sé que ésta es la hora en la que puedes aparecer… o no. Es tu hora. A partir de este momento te doy treinta minutos más para que enciendas las luces de emergencia y aparques en línea sobre la zona azul de mi pantalla. Tú siempre tienes tu plaza reservada, y si alguien paga la hora, esa soy yo… por guardarte el sitio, por esperarte siempre un segundo más sin perder la esperanza de que, de repente, aparezcas con el intermitente puesto y me aceleres, me pises el corazón y lo pongas en autopista a las estrellas, a 120 pulsaciones por minuto. Aunque a veces, muchas, la mayoría, ni siquiera pases por dar una vuelta y comprobar que en mi matrícula sigue escrito, de forma implícita, tu nombre… de la misma manera en la que el mío sigue en la tuya.
Abrimos nuestras ventanas de impar en par y nos decimos, te digo, mucho más de lo que nos contamos cuando no hay cristales que nos separen. Es cierto que seguimos, sigo, omitiendo muchas frases, muchas verdades, pero también es cierto que nos decimos, te digo, mucho más de lo que nos hablamos, al menos, por medio de palabras; quizás me equivoco, pero creo que las miradas y las sonrisas suelen delatarnos. No hace falta que nadie me diga que acumulo multas de la policía. Estoy fichada; lo puedo suponer, es de suponer. Y ¿sabes qué? Me da igual. Llenar un espacio que estaba vacío (tú sabes que está vacío desde el principio) no puede ser delito. Lo único que espero es que pronto huyas tú también, porque sabes mejor que nadie que nada te obliga a seguir en esa cárcel.
Me pierdo. A estas horas me pierdo, entre otras cosas, porque has vuelto a no aparecer a la hora. Supongo que hasta que encuentres un par de barrotes más separados, un hueco por el que salir, me toca conformarme con el tiempo dedicado a las visitas, con verte, incluso a través de esta maldita ventana, de manera intermitente, con ser la mejor plaza sobre la que reposar tus luces de emergencia… Y seguiré sin parpadear cada vez que te tenga, con cristal o sin cristal de por medio, enfrente.

Disco de la semana: “La memoria de los peces” (Ismael Serrano)
Canción: Sin ti a mi lado… “A esas horas en las que casi todos engañan a sus amantes, siempre encuentro un buen motivo para asesinarme. Y entre muerte y muerte, miro a la ventana…”
 
viernes, octubre 05, 2007, rallada de belga_seg a las 10/05/2007 11:02:00 p. m.

Tiene gracia… he rescatado este texto de entre un montón de buenos momentos… Y he decidido que para que no se pierda, prefiero dejarlo por aquí…


Llevaba toda la tarde lloviendo sobre Segovia. El color grisáceo del cielo se iba haciendo más intenso a medida que pasaban los minutos, y después de un largo paseo por la muralla llegamos por fin a casa. Durante el camino me protegió con todo el cuidado posible, cubriendo mi cuerpo con su abrigo de plumas y sin dejar siquiera que la gota que avisa de la tormenta rozara mi pálida y delicada piel.
Una vez dentro de su casa me abrazó con ternura, me acarició levemente y comenzó a desnudarme poco a poco; con tranquilidad, mirándome fíjamente y mostrando de vez en cuando su emoción. No hablaba, pero con su forma de levantar su ceja izquierda me devolvió mi extraño saludo.- “Hola mi vida…”- Se podía averiguar cada uno de sus pensamientos – “yo tampoco quería hacerlo… ¿por qué ha tenido que ser así?...”- con sólo sentir la fuerza de su dedo pulgar apretando mi pecho.
Cuando hubo tocado el fondo de mi alma, una gota fría mojó mi boca; leyó en mis labios mis últimas palabras y pude apreciar cómo sintió mis más de mil besos.
Respondió, esta vez en voz alta: “Yo también te querré siempre”. Y para siempre me dejó en el olvido, en un cajón, entre postales de Navidad y fotos de paraísos inalcanzables.


Disco de la semana: todavía es “Todavía” (Tiza)
Canción: A Salvo… “Abrazadita a ti, abrazadita a ti me encuentro a salvo” … sin más.

 
lunes, octubre 01, 2007, rallada de belga_seg a las 10/01/2007 12:31:00 a. m.
A Alan Pauls, Antonio Orejudo y Enrique de Hériz… porque me hicieron pasar un rato inolvidable y me recordaron que hay pocas cosas en el mundo como escribir…

Chiquitita. Sentada en una butaca, esperando a que las cuatro sillas del escenario que os esperan sientan el peso de vuestros cuerpos sobre ellas, me siento chiquitita. Por alguna razón que no comprendo, estoy nerviosa. No he leído ninguna de vuestras novelas y, sin embargo, ya tenéis mi admiración. Bajo la cabeza y coloco mi mirada, avergonzada, sobre el papel. No sé si tengo derecho a soñar que un día pueda estar yo ahí arriba; con mi micrófono, mi botella de agua, mirando a mi público, por el simple, y a la par complejo, hecho de que haya escrito una novela que haya aterrizado en la mesa de un editor que haya confiado en ella; una novela que haya conmovido a más de la media de veinte lectores que habitualmente me comentan en el blog… Que haya… que haya… ¿Qué Hay?...
Quizás fuese mejor escritora que periodista… quizás… Tengo una pregunta apuntada en el margen del cuaderno, por si, de repente, mi timidez deja de colgar de uno de los focos del techo y para de alumbrarme. Es una buena pregunta. Sí, creo que es buena. En cuanto empiece el turno, levanto rápidamente la mano, antes de que me arrepienta. Voy a mirar dónde se coloca el chico del micrófono; tiene que saber que quiero preguntar, que voy a preguntar. Esto se retrasa demasiado y voy a empezar a pensarme todo lo que he pensado. A ver si he renunciado a escuchar a un premio Nóbel para que ahora esto se cancele… No, no, es imposible; te he visto salir del hotel y me has saludado como si te acordases de cuando te paré la otra noche para decirte que me habías resultado interesante. Quiero certificar que no me equivoqué.
Por fin llegáis y sonrío. Desde dentro desde fuera me veo ridícula, absurda, como una niña de quince años que se emociona por la llegada de su cantante favorito al escenario. Pero me hace ilusión; me hace ilusión saber que durante una hora me van a hablar de lo que más me gusta, escribir. Tienes cara de chiste; pareces gracioso, me voy a reír contigo. Y tú; tú me resultas una vez más absolutamente atractivo. Y tú; tú relájate… te han, te hemos, esperado… tranquilo… Empiezas a hablar… chiquitita, chiquitita, chiquitita…


Disco de la semana: “Todavía” (Tiza)
Canción: Puntos de vida… “Y voy de fase en frase, deseando ser la esquina donde alguien se pare a repostar; ligera de equipaje, con un beso en la frente y otro un poco más allá... Tengo tantas vidas en las que me muero que no sé si podré resucitar...”