
¿Sabes? La gente no sabe lo que dice. Habla, en distintos idiomas, de victorias en elecciones, de logros de selecciones, de puntos de partido, de platas, bronces y hasta oros repartidos. Resume estas ocho mil setecientas sesenta horas en poco más que eso. ¿Tú lo entiendes? Yo no. Lo más cerca que estuve de aquello fue una papeleta. ¡Menuda papeleta! Menos mal que al final no la dejé en blanco... ¡Habría dejado mi participación en este 2008 sin nada escrito!...
En realidad creo que habría sido la mejor solución; que nada, absolutamente nada hubiese pasado. Ni siquiera el haberme licenciado; ¿para qué? El diploma solo me ha ayudado a descubrir que el paro no tiene cola y que la crisis trae demasiada. Da gracias; tú te marchaste en enero y no te has enterado de nada... ¿o sí? Quizás también ha llegado hasta el cielo; a mí me parece infinita... Te echo de menos. Y a ti... a ti también te echo de menos. Muchísimo. Hiciste del verano un invierno y mira... ha llegado la nieve y ni me he dado cuenta del paso de los meses y los cambios de estaciones. ¿365 días solo? Este año se me está haciendo eterno.
Y tú no me leas así, no te extrañes. Llevo mal un tiempo, pero parece que a ti te lleva dando igual el mismo. Intuyo que te perdí en mayo en el asiento de mi coche, pero ya no sé dónde buscar para recuperarte. No entiendo por qué existen las salas de objetos perdidos y no las de personas perdidas. Deberían inventarlas, ¿no crees? Iría a buscarte y no tendría que pedirle al 2009 que regreses... tú que puedes.
