martes, noviembre 25, 2008, rallada de belga_seg a las 11/25/2008 02:18:00 a. m.
Me jode la vida estar así. Odio escuchar de fondo que no estás bien, que sólo te apetece llorar, y tener que asumir que no tengo renovada la licencia para preguntar. Y no me jode por todo lo que te quiera o te deje de querer. Me jode porque así no soy yo. Si no te pregunto, no soy yo. Si no me preocupo, no soy yo. Si me guardo las maneras de intentar sacarte una sonrisa, no soy yo. Si me callo hasta callada, no soy yo. Si borro los mensajes que te escribo sin haberlos mandado, no soy yo. Si freno los dedos cuando van a buscarte en la guía del teléfono y les hago subir o bajar un peldaño en los contactos para evitarte, no soy yo. Si desvío la mirada y la centro en cualquier otra cosa, haciendo auténticos esfuerzos por que me importe más que tú, no soy yo. Si escucho canciones y veo películas que sé que te gustarían y no te las grabo, no soy yo. No soy yo; no soy esa que antes sí que era y me dejabas ser... y te gustaba que fuese. Te encantaba que fuese, reconócelo. No soy yo; no soy esa que el resto del mundo conoce y que para ti hace tiempo que es una completa desconocida. ¿Tanto como cuando nos conocimos?
Me jode la vida estar así. Me jode la vida incluso sabiendo, intuyendo, que posiblemente no estés bien por alguien que no soy yo. Incluso siendo plenamente consciente de que los dos minutos de la canción que a mí me pertenecerían serían esos en los que tratas de olvidar todos los momentos que pasamos, y que los otros dos, los que parecen una eternidad sin rozar unas manos, son de alguien contra quien no tengo recursos que emplear. Excepto, quizás, el recuerdo. Me jode porque desde que te conozco, lo que más me ha importado en el mundo ha sido verte como eres tú. Y ahora no eres tú. Así no eres tú. No, al menos, conmigo.
¿Sabes? Últimamente me arrepiento de forma intermitente de muchas cosas. Tengo recaídas y caigo y recaigo en el pasado. Es peligroso. Me da por pensar que si tuviese un botón de rebobinar pegado en la frente, le daría la espalda a todo lo que te dije. Me pregunto en qué punto estaríamos entonces ahora. La ignorancia debió haberme seducido mejor; seguramente habría caído en su trampa. Ahora lo haría... creo... o quizás no... no soy tan fácil. Bueno, contigo soy tremendamente fácil. Lo reconozco. Me lo pusiste así desde los primeros momentos.
“Vértigo a enfrentarme a un papel en blanco y que mi cabeza se quede del mismo color. Vértigo a que las palabras se atropellen en mi cabeza sin que sea capaz de ordenarlas. Vértigo a que me obligues a escribir en un autobús de vuelta de la trabajada victoria. Vértigo a las curvas y el abismo de un viaje por la memoria. Una memoria que me transporta a los meses de verano y hace que se dibuje en mi boca una sonrisa de complicidad eterna... Y vértigo a que mi ángel deje de velar por mis sueños”.
No te extrañes; a veces yo me lío y tú escribes mejor las cosas que yo. Mucho más claras. Sí, ya lo sé, puede que hayan pasado dos años, pero es justo ese sentimiento. Ahora la que tiene vértigo soy yo.


Canción del día: Cada dos minutos (Despistaos)
“Cada dos minutos trato de olvidar todos los momentos que pasamos; cada dos minutos una eternidad, cada dos minutos sin rozar tus manos...”
 
miércoles, noviembre 12, 2008, rallada de belga_seg a las 11/12/2008 01:36:00 a. m.

Voy a probar tus reflejos. A ver... amago, amago, amago que tiro y... No, espera. Prepárate, que lo voy a tirar flojito para que te agarres a él fuerte. Muy fuerte. No te voy a lanzar un bolazo porque desde que no estoy, te has desacostumbrado, ya no ensayas con nadie, no te llevas auténticas palizas, y lo último que quiero con esto es dejarte en ridículo. Así que lo lanzaré como lanza la pelota un niño pequeño de gorra grande que sueña con ser pitcher del equipo más importante de la liga de baseball. No, con una parábola no, que ahora mismo yo no estoy como para ser apóstol en estos temas. Simplemente te voy a echar un cable, como caiga... Total, ya sabes tú que la puntería y yo últimamente nos llevamos bien en pocos aspectos de la vida. Así que limítate a atraparlo fuerte cuando lo veas caer y a no dejarlo escapar, al menos durante el tiempo que le queda a noviembre. ¿De acuerdo? Uno... dos... ¡tres!
¿Ya? ¿Lo tienes? Bien, si ya sabía yo que tus gafotas tienen una gran perspectiva; si no, no verías los partidos de fútbol tan bien y serías incapaz de encontrarle el alma a alguno de esos encuentros que la tienen tan rara como una castaña pilonga (el alma). Aún así, y después de haber demostrado la amplitud de mira que tienen, te las sigo viendo un poco torcidas, así que colócatelas bien porque vamos a empezar a ver las cosas un poco mejor, tú con lo tuyo y yo con lo mío, que yo creo que las mías también andan un tanto desajustadas y a veces veo el futuro demasiado lejos y el pasado demasiado cerca. Y no me apetece. ¿A ti te pasa lo mismo? Pero bueno, a lo que íbamos, sujeta el cable y no lo sueltes, que es un cable polifacético y dependiendo del día y el momento sirve para una u otra cosa. Menos para electrocutarse.
Te cuento... es un cable que conecta los teléfonos. Sí, sí, aunque tengamos móvil; da igual, también los conecta. Es un cable que puede hacerse invisible y por eso no se ve. También es un cable USB, y te preguntarás qué es USB... pues es un cable UnSilBidito. No te rías, que es verdad. Tú soplas por uno de los lados y yo oigo el silbidito. Y acudo al rescate cuando la gente te llame loco por soplar a modo de flauta por el cable USB. La gente no sabe para qué sirven las cosas y la gente no es original llamando cosas a otra gente. La gente... ¡la gente es boba!.. También es un cable euroconector, que quiere decir que dentro de las fronteras de Europa, me tiene localizada... y como por el momento no voy a salir de Segovia, cuando quieras lo utilizas y me busca. Que no te dé calambre. O si lo prefieres y tienes el día caprichoso, puede ser un cable de esos que se parte en tres cabezas de colores; rojo, blanco y amarillo. Como eres el jefe, me tocará dejarte elegir el color que quieras, pero a cambio yo determinaré qué significa cada color... ¿Trato hecho?¿Te parece? Pues agárralo y alárgalo al menos hasta fin de mes... que no queda nada.


Canción de la semana: “La canción de Ana” (Maldita Nerea)
“Fueron perdiendo la esperanza, desconociéndose... y aunque ella imaginó, le perdería, siguió engañándose. Ana tenemos que hablar, ya no podemos estar nadando en la misma corriente...”