Escribo una y otra vez que hacía mucho tiempo que el tiempo no estaba así. Lo escucho por la radio. Lo veo por la tele. Y me río. Me río como si escribiese en un folio en blanco, con letras grandes y rotulador desgastado, la primera tontería en la que pienso por la mañana. Me río como cuando escucho una cadena de chistes absurdos; uno detrás de otro. Me río como si me viese hace años, en clase de gimnasia, intentando hacer el pino. No opino; me lo callo. Hace justo trescientos sesenta y cinco días, una llamada de madrugada, de esas que hielan la sangre, congeló mi posición sobre la cama, como si así fuese a parar el tiempo, y litros de lágrimas por metro cuadrado resbalaron por la sábana, la manta, se deslizaron por el parqué, llenaron la papelera. Aquello sí que fue un desbordamiento. Un vendaval de recuerdos. De repente hizo frío, mucho frío. Mucho mucho frío. Aquello sí fue un temporal de invierno.

Y no se pasa, te juro que, aunque de vez en cuando lo parezca, no se pasa. Sigue haciendo frío cada vez que me acuerdo de la última vez que nos despedimos. Yo con una sonrisa de boca pero no de ojos, y tú con los ojos cerrados, levantando el cúbito y el radio envueltos por un trocito de piel que ya ni se ponía de gallina al pensar que aquella podía ser su última noche sensible al tacto... si es que aún lo era. Y aquella habitación de hospital tan fea. Y tan fría... Ahí empezó el temporal. Siguió dos mañanas después; tantos trajes negros y tantos intentos de abrazos vacíos hicieron que la temperatura en la Plaza bajase y bajase. ¿cuántos grados crees que puede tener el color gris?
No sé si llegaste a conocerme lo suficiente como para saber que no me gustan los aniversarios, las fechas señaladas, las marcas sobre el calendario... pero por alguna razón estos dos últimos días he sentido sin parar el frío de aquella tarde, el de aquella madrugada, el de aquella mañana... Lo he sentido hasta llegar a tener congelada la sonrisa y a punto de desbordarse los embalses de los párpados. No sé, será cosa de tanto escribir sobre el temporal de invierno. Hoy llueve seguro.
Canción de la semana: Por ella (Jorge Marazu)